Opinión

Tanto sacrificio ¿para qué?

Jose Segura / LO QUE HAY

El enorme sacrificio realizado por la mayoría de los españoles durante La antepasada legislatura, la de Rajoy, no ha servido para nada. Bueno sí, para que los ricos lo sean aún más.

Llegó el Partido Popular al poder con el mantra del déficit, acusando al gobierno de Zapatero de haber dejado España en la ruina y a los pies de los caballos de la Unión Europea. Y se nos pidieron enormes sacrificios.

Hubo una enorme cifra de paro y se nos vino encima la reforma laboral más injusta. Hoy tenemos a más personas trabajando, pero con unos salarios que no permiten ni sobrevivir, además de dejar a los trabajadores en una gran desprotección frente a los empresarios. Otro gran sacrificio.

Se impusieron recortes, tanto en los servicios básicos del estado de bienestar, como en las propias libertades de los ciudadanos, bajo la excusa de que nos los imponían desde Europa, dada la enorme descompensación de las cuentas del Estado. Un inmenso sacrificio para la mayoría.

Siguió avanzando la corrupción y el gobierno no hizo nada por cortarla de raíz. Eso sí, puso precio a la justicia y dejó a los juzgados en la carencia de medios más absoluta. Se ralentizó aún más la ejecución de uno de nuestros principales derechos y se impidió a muchos ciudadanos acudir a quien legalmente debe dirimir los conflictos. Sacrificio y recochineo.

Muchos españoles, como en las peores épocas de nuestra historia, han tenido que emigrar para buscarse una vida que aquí no encontraban. Son los nuevos exiliados, a causa de la incapacidad gubernamental de adoptar medidas de crecimiento similares a las implantadas con éxito en otros países ante la misma crisis común. Nuevamente el sacrificio de la expatriación.

Como resultado de todo esto y de muchos otros asuntos que no caben aquí, se produjo una desigualdad entre los ciudadanos y una enorme bolsa de pobreza, como no se veían desde la postguerra. Más sacrificios para más miseria.

Ahora, que nos aprestamos a votar en unas nuevas elecciones generales, dada la incapacidad de los partidos en ponerse de acuerdo, conocemos prácticamente todos los indicadores que resumen el Gobierno de Rajoy, que aún permanece en funciones. Menudo sacrificio tener que soportarle por más tiempo.

No se ha conseguido cumplir los objetivos de déficit. Se ha incrementado enormemente la deuda pública. Se ha quedado prácticamente vacía la hucha de las pensiones. El paro se mantiene en un inasumible 20 %, cual país subdesarrollado. Se ha forzado la aprobación de unos presupuestos generales y de un plan de estabilidad que plantea nuevos recortes. Quedará así obstaculizado el próximo gobierno, cuando lo haya y sea del color que sea, para rehacer el país con un mayor equilibrio social. Sacrificios y más sacrificios.

¿Para qué tanto esfuerzo, tanto sacrificio? Para nada. Nos hemos quedado colectivamente peor que estábamos, con la única excepción de esa macroeconomía de cuyo crecimiento sólo se benefician los poderosos. Mientras, los sacrificados siguen igual de pobres y sin futuro.

Y para mayor evisceración, en medio de tanto sacrificio, el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, pide soluciones para la Justicia, precisamente ahora que nadie hay quien le escuche. O brama el director general de la Policía de todos, Ignacio Cosidó, contra un partido legalmente constituido y votado en las últimas elecciones por cinco millones de ciudadanos, acusándole sin pruebas ni argumentos de ser un peligro para España.

Al igual que ningún líder político se atreve a ponernos en guardia –ni siquiera a mentarlo- ante el tratado de libre comercio que se nos avecina entre la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica (TTIP), que aún nos exigirá mayores sacrificios sociales, medioambientales y de salud.

Al final, va a resultar que somos facilones y se nos puede llevar sin grandes protestas al matadero. Ya vale con tanto sacrificio que no ha servido para nada. Mejor lo dejo por hoy, que ya veo venir a los matarifes.

Twitter: @jsegurasuarez

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ES NOTICIA… Alcoy vuelve a rendirse a la espectacularidad de sus Entradas de Moros y Cristianos

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Alcoy ha revivido este domingo las batallas de la Reconquista con sus Entradas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Internacional. La coincidencia con el fin de semana y la meteorología, que finalmente ha respetado el día más llamativo de estos festejos, contribuyeron al lleno absoluto, con miles de personas que ocuparon al milímetro balcones y aceras de las principales calles del centro de la ciudad. Tras la primera Diana, que empezó cuando apenas rompía el alba, arrancó desde El Partidor la Entrada Cristiana, que este año corrió a cargo de la Filà Navarros. Desde lo más profundo de los bosques del norte, envueltos en un halo de misticismo, hicieron su entrada las tropas del Capitán, figura que encarnó el veterano festero José Vicente Jornet. Le precedieron grupos de amazonas y bailes de sobrecogedores aquelarres, así como imágenes tan espectaculares como las que dejaron los Zanpantzar, procedentes en este caso del pueblo de Ituren. Estos personajes tradicionales de la cultura vasca, que anuncian la llegada del carnaval agitando sus cuerpos de paja y sus cencerros, deleitaron al público con sus movimientos y contundentes sonidos.
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