Cultura

El Quijote y el cine

Manuel L. Hermoso / CON PALOMITAS Y A LO LOCO

Ahora que se cumplen los 400 años de la muerte del más insigne representante de las letras hispanas, es un buen momento para recordar su paso por el cine.

Un total de 65 películas que, parcial o totalmente, se basan en la novela más famosa y leída de la historia, se han estrenado en la gran pantalla con desigual acierto.

Ya en una fecha tan temprana como 1898 se produjo la primera adaptación, dos años después del nacimiento del cine . La universalidad del personaje creado por Cervantes se demuestra en las diversas nacionalidades de las cintas (Italia, Reino Unido, Rusia, Francia , Brasil , Yugoslavia, EE.UU…).

Las dos más famosas: “El hombre de la Mancha” (1972), basada en el famoso musical y que encabezó Peter O’ Toole y Sophia Loren. Y la entrañable “Don Quijote de la Mancha” (1948), con Rafael Gil.

Mención aparte merece la versión de Manuel Gutiérrez Aragón de 2002 “El caballero Don Quijote”, con el gran Juan Luis Galiardo como el fantasioso Alonso Quijano, quizá la mejor versión rodada.

Sin embargo las dos cintas más famosas y sobre las que se han escritos ríos de tinta, son dos películas que curiosamente nunca se han terminado de rodar y sobre la que pesa la leyenda de films malditos: “Lost in la Mancha”, varias veces intentada rodar por el complicado y megalómano ex Monty Python, Terry Gilliam, con Johnny Depp (como Sancho Panza) y Jean Rochefort.

Peter O'Toole y Sofía Loren en "El hombre de la Mancha"
Peter O’Toole y Sofía Loren en “El hombre de la Mancha”

Y “Don Quijote” (1992), de Orson Welles (pero montada por el español Jesus Franco). Gran amante de España (está de hecho enterrado en un finca de la familia Ordóñez), Welles empezó en 1955 el rodaje de su adaptación de la obra de Cervantes (curiosamente rodó tres adaptaciones de Shekespeare, del que también se cumplen 400 años de su muerte), pero tres décadas más tarde y tras varios rodajes incompletos y mucho material rodado, nunca culminó su obra por problemas de presupuesto y el carácter caótico, excesivo y poco disciplinado del autor de “Ciudadano Kane”, dejó inconcluso un film que debería haber sido una obra maestra y que en 1992 se estrenó mutilada, con el metraje rodado pero incompleto.

Otro director barroco y de complicado carácter, el americano Terry Gilliam (“El rey pescador” y “Brazil”), ha sufrido lo suyo para rodar otra aspiración libre y muy personal de la obra cervantina como le ocurrió a Welles.

Tormentas en el desierto, una inundación, enfermedades, problemas con la Fuerza Armada, accidentes de sus Don Quijotes (primero Jean Rochefort y luego John Hurt) y problemas de presupuesto, han dado lugar desde 1990 a siete intentos de rodar la película , recogiendo los desastres de los rodajes el excelente documental “El hombre que mató a Don Quijote”, aunque Gilliam, inagotable al desaliento, aun no ha tirado la toalla y Amazon ha anunciado en septiembre el quizá último intento de rodar esta tortuosa adaptación.

A pesar de todo, ninguna de estas películas está a la altura de la obra más leída tras la Biblia, pero seguro que en los próximos años veremos en más de una ocasión al caballero de la triste figura cabalgar por la gran pantalla y a lo mejor, si el destino se lo permite, hasta alguna de ellas con el bueno de Gilliam por fin cumpliendo su obsesión de culminar su rodaje..

@ialwilder

print
Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter