Opinión

Otegi y Mandela

Enrique Arias Vega /A CONTRACORRIENTE

Me indigna la equiparación interesada y grosera que algunos hacen del dirigente abertzale Arnaldo Otegi y Nelson Mandela, autor de la reconciliación de blancos y negros en Sudáfrica.

Me parece inicua la equiparación no ya por asimilar el régimen del apartheid racista que encarceló a Mandela con la España democrática donde los compañeros de Otegi pueden decir lo que quieran en el Parlamento nacional. Tampoco por las condiciones carcelarias de uno y de otro, siendo incomparables las instalaciones de la prisión de Logroño con el durísimo penal de la isla Robben, en la que Mandela pasó gran parte de sus 27 años de reclusión.

No. Lo que me repugna es que Otegi no busca el encuentro, sino la derrota del adversario, no predica el perdón de lo ocurrido, sino la justificación el dolor causado, y no pretende integrar, sino crear una sociedad que excluya a sus oponentes.

Justo lo contrario, ya ven, de lo que intentó Mandela, autor de la Constitución más democrática del mundo en el plural “país del arco iris” que él supo crear. Bajo su presidencia funcionó la Comisión de Reconciliación que exoneró de sus crímenes a todos los que públicamente los reconocieron, ya fuesen blancos racistas o miembros de su propio partido.

Consiguió integrar y no separar, hacer un único país, sin dejarlo en manos de revanchistas ni permitir que lo destrozase el enfrentamiento de unas etnias con otras. Llegó a compartir el Premio Nobel de la Paz con su rival Frederick de Klerk y hasta hacerse amigo en prisión de su propio carcelero, James Gregory, como testimonia el filme Adiós Bafana.

Comparar a aquel hombre excepcional con la turbiedad política de Otegi es una mezquindad, pero sobre todo un insulto a la inteligencia.

@Enrique AriasVeg

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