Valencia

Victoria o preocupación

Poca expectación ante el encuentro de Mestalla contra el Celta, una vez consumado el estrepitoso fracaso del proyecto deportivo de Peter Lim

MH.- Con un calendario más que preocupante por cubrir -faltan por visitar a Madrid y Barça-y más cerca de la cola que de los puestos que por entidad y prestigio debería ocupar, el Valencia se enfrenta este domingo (18.15 horas, Mestalla) al Real Club Celta de Vigo.

Imaginar que los de Neville tuvieran que pelear por mantener la categoría es algo en lo que muchos no quieren ni pensar…, todavía. Pero la inercia del equipo, la tremenda inmadurez de la plantilla y la falta de compromiso del entrenador y su cuerpo técnico, pero sobre todo, del máximo mandatario de la entidad, inducen a plantearse que cualquier cosa puede ocurrir.

¿Que Valencia veremos ante el Celta?. Es una pregunta que se hacen los pocos aficionados que, entre mascletá y castillo, entre emoción por la Ofrenda y admiración por la maestría de Enrique Ponce, se han parado ha pensar en el choque ante los de Balaídos.

Tal vez tengamos que asistir a una actuación infame, como sucedió en el Ciutat de València, o quizá veamos al equipo de la primera mitad del pasado jueves ante el Athletic. Es una incógnita saberlo y eso en sí mismo ya es triste.

Lo más probable será que, ante la falta de crédito deportivo del grupo, las gradas demuestren una vez más su indiferencia. Han sido siete días de demasiado ajetreo festivo cómo para ilusionarse por un Valencia tan mediocre, tan decepcionante, tan falso.

Y a ellos, a los protagonistas de la catastrófica temporada, sólo que les queda hasta el final de la Liga, demostrar el honor de vestir la camiseta, esa que tantos otros supieron defender con la dignidad y el orgullo que representa lucir el murciélago y la senyera sobre su pecho.

 

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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