RODRÍGUEZ ZAPATERO EN SU INTERVENCIÓN EN EL 38º CONGRESO DEL PSOE
Acabo de ver y escuchar la despedida de Zapatero, con su informe de gestión en el 38º Congreso del PSOE.
Creo que no está de más dar una visión ajena de su balance. Resumiendo mucho, Zapatero ha sido un pionero luchador en lo que a los derechos civiles se refiere. Lástima que a un ideólogo, de perfil humanista, se le presentara una impresionante crisis económica que no supo o no pudo abordar con eficiencia. Es que no era lo suyo. No era el político adecuado para este tipo de batallas.
Pero en el campo de los derechos, somos muchas las personas que debemos considerarle como alguien valiente, que llevó la utopía a las leyes, que luchó por superar una gran cantidad de desigualdades que ya no eran de recibo en estos principios del siglo XXI. Lástima que una gran parte de los españoles viva todavía en el pasado, echando de menos el poder que significa denostar a los débiles, a los diferentes, a los –para ellos- socialmente inaceptables.
Zapatero ha conseguido que muchos españoles cambien su jerga sobre los maricones y las bolleras por la denominación de gais y lesbianas, tratándolos por fin como personas. Con todos sus derechos para vivir y manifestar sus tendencias con entera libertad. A quien le duela, que se joda. Nadie está obligado a ser maricón o bollera, ni tampoco es de recibo que muchos de los que les niegan el pan y la sal, escondan en sus familias a sus hijos con tendencias sexuales que consideran desviadas, como un castigo de Dios.
También ha convertido en ley la igualdad entre hombres y mujeres. En estos momentos de nuestra civilización occidental, calificar de retrógrado al que niegue esta igualdad me parece benevolente. Creo, sinceramente, que son simples psicópatas.
Ha ampliado los derechos de las mujeres ante la difícil decisión sobre el aborto. Evidentemente ha cabreado a los críticos. Aunque éstos se suelen olvidar que un derecho no es una obligación. Si su visión de la moral les impide abortar o que sus hijas lo hagan, pues que se nieguen. Pero no olviden que los derechos civiles se sustentan en vivir y en dejar vivir. Como en la tele. Si una cadena no te gusta, pues no la sintonices, coño, pero deja que otros la disfruten, sea por razones ideológicas e, incluso, pornográficas. A ti que más te da.
Ha dotado a los desempleados con las ayudas sociales, aunque mínimas porque el estado no daba para más, que el capitalismo puro y duro niega en otros países avanzados, sustentados en un neoliberalismo más cruel que posmoderno.
Ha conseguido promulgar la Ley de la Dependencia, con el triste resultado que estamos viviendo en las autonomías con gobierno conservador, que se han negado a dotarla económicamente. No quiero entrar en insultos graves, pero relegar a las personas con minusvalías graves o con necesidad de ayuda personal me retrotrae a lo peor de la Europa de los años 30, que todos parecemos empeñados en olvidar.
Ha impregnado la educación de nuestros hijos con la aportación del conocimiento de los derechos civiles y del funcionamiento social y democrático. Durante estos días en que el nuevo gobierno plantea cambiar los contenidos y el nombre de la asignatura Educación para la Ciudadanía, he tenido ocasión de escuchar a diferentes tertulianos conservadores, ministro de educación incluido, balbuceando ante la machacona pregunta sobre qué tenía de malo la asignatura. Su contestación invariable es que es una disciplina sesgada y doctrinaria, de perfil marcadamente socialista. Pero, entre esos balbuceos, nadie –una vez más ministro incluido- ha sido capaz de plantear una sola objeción que fuera cierta. De hecho, falazmente han recurrido a expresar conceptos que en ningún caso pertenecían a la citada asignatura, atreviéndose a citar textos de otros libros ajenos. Zapatero se tropezó con la Iglesia por el camino, sin que ésta tuviera el menor ánimo de renunciar a su poder, aunque la Constitución declara que España es simultáneamente aconfesional y libre para ejercer cualquier religión o ninguna.
Y, por último, otro gran logro. Ha acabado con ETA. Ha puesto sobre la mesa el mayor de los derechos: la paz que merecemos los españoles. Un derecho civil con mayúsculas.
En la actualidad, ser libre ya no está de moda, maldita sea. Convivimos con distintas generaciones que no saben ser libres o que aún no han experimentado la necesidad de serlo. Ya lo pagarán con su propio sufrimiento.
Metió la pata cuando nos sacó de Irak. No porque estuviera mal lo que hizo, que millones de españoles apoyamos en su día, sino por el corte de mangas a los EE.UU. Más tarde volvió a meter el remo cuando negó la vez al Consejo de Europa, Alemania al frente, con sus recomendaciones de ajuste, lo que le costó el puesto a su sabio ministro de economía Pedro Solbes. Zapatero tuvo que rectificar pero ya era tarde. Con estos dos hechos, quedó claro que ser políticamente incorrecto, al final, se paga.
Y explotó la crisis. La gran excusa. Zapatero es un mierda que no sabe de economía y ha llevado al país al más grave de los desastres. Cierto, totalmente cierto, aunque inesperado para un tipo de letras. Rueguen los más aguerridos meapilas porque Dios libre al gobierno conservador de que se encuentre con algo imprevisto que no sepa resolver. Porque se quedarán sin argumentos o negando una vez más la realidad.
Termino, al igual que él ha acabado su andadura política. Zapatero ha sido un líder en derechos civiles y un desastre para la economía del país. División de opiniones, pues.
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