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sábado , 19 de mayo de 2012 | 

Creíble: Que puede o merece ser creído.

José Segura:

viernes, 16 de diciembre de 2011, 22:54

Nada. No hay manera. Yo que pensaba seguir pasándolo bien escribiendo estos artículos y distraer a mis lectores de sus cotidianas cuitas, me veo otra vez obligado a meter caña ante algunos actos de falta de credibilidad de Consellers y altos cargos de la Generalitat Valenciana, episodios que me parecen simplemente deleznables. La verdad es, que en cuanto me descuido, entro al trapo.

En el título de este artículo no he utilizado la palabra morosidad porque el diccionario de la RAE lleva un poco de retraso en relación al uso común de la palabra: demora en el pago o impago, que bien podría ser una acepción más de esta palabra. Aunque en los casos recientes de impago de la Generalitat Valenciana, la cosa no tiene nombre. Están haciendo cosas que a cualquiera de los ciudadanos les costaría una querella y, en ocasiones, un juicio por lo penal.

Puedo entender que la caja de nuestro gobierno autonómico esté pelada, si  entrar a enjuiciar los motivos de esta circunstancia que ya ha sido suficientemente debatida y criticada. Pero que un gobierno relativamente nuevo como el de D. Alberto Fabra esté realizando semejantes prácticas de alevosa morosidad me parece no solo una indecencia, sino también un peligroso síntoma de caída de la credibilidad que todo nuevo gobernante merece. Vayan pues algunos ejemplos sangrantes de este penoso estilo de gobernanza, similares a los que sufren abogados de oficio, personas dependientes u otros por el estilo. No se trata sólo del huevo, sino también del fuero.

Mentir a los farmacéuticos. Sabiendo que no había pasta ¿qué necesidad había de ejercer un compromiso de pago con los farmacéuticos cuando se sabía que se iba a incumplir? Ninguna. Al final, lo único que se ha conseguido desde la Conselleria es retrasar unos días la respuesta virulenta de los boticarios, salir más de lo necesario en los papeles dando una imagen penosa y extender la caca a la generalidad de la población. Ponte en el lugar del Conseller y dime qué respuesta obtendrías tú si mintieras de esta manera a tus acreedores. Desde luego, tu imagen y tu credibilidad quedarían por los suelos, creándote serias dificultades ante próximas promesas o gestiones, al margen de que serías tachado de pirata. Que no, que no hacía falta.

Cheques sin fondos. Es un decir, porque ya se que no se trata de un verdadero cheque cambiario, sino de un vale tipo corticole. Pero ¿a quién se le ocurrió la genial idea de llamarle Cheque Escolar?  Estamos otra vez en las mismas. No hacía ninguna falta emitir los famosos Cheques Escolares para este curso, cuando se tenía clara la ausencia de fondos para cubrir esta promoción social. Los paganos, una vez más, los proveedores, los libreros. Legalmente, se trata de un impagado que genera la Generalitat Valenciana. Popularmente, de un “cheque sin fondos”. En cualquiera de los dos casos, existen leyes que amparan a los acreedores y castigan a los deudores, al menos con el pago de la deuda más intereses, e incluso penalmente si se demuestra que había intención o conocimiento de no pagar.

Geriátricos en graves apuros. En este cado, desde mi punto, la credibilidad de la Generalitat Valenciana ha tocado fondo. Las personas más débiles de la sociedad son los niños y los ancianos. Ahora les ha tocado a estos últimos. Me produce verdadera angustia imaginar a los ancianos residentes en geriátricos pasándolas canutas porque los gestores de su última casa no pueden afrontar los gastos por no cobrar. Me produce un inmenso dolor pensar en el malcomer y el “malatender” de tantos abuelos y abuelas que nos aportaron su esfuerzo y ahora, al final de su vida, se pueden encontrar por ejemplo sin pañales. Imagina a tu abuelo cagándose encima y a ti sin recursos para ayudarle ante semejante imagen de decrepitud. Mala cosa es que nuestro gobierno permita tan lamentable situación. La Generalitat Valenciana es responsable de este asunto e irresponsable por consentirla. Una vez más, su credibilidad queda en entredicho.

Dijo Rajoy a su partido hace pocos días: "Podemos cometer errores en ocasiones y equivocarnos como cualquier ser humano. Eso la gente lo puede entender. Pero no que se hagan cosas de las que tengamos que avergonzarnos", planteando así principios de credibilidad y buen gobierno con los que me siento identificado. Pero en la Comunidad Valenciana, los deseos de D. Mariano han llegado tarde. Aquí ya están pasando cosas que deberían avergonzar a nuestros gobernantes y ya nos ofenden a muchos ciudadanos, porque una cosa es ajustarnos y otra entramparnos.

Yo, políticamente, solo milito en eso de “tonterías las justas”. Necesito sentir a mis gobernantes autonómicos a mi lado y me hace falta creerles para afrontar juntos el duro ajuste que se nos viene encima. Por eso me gustaría que fueran valientes, cómplices de los ciudadanos y motivadores para emprender, entre todos, la dura tarea que nos aguarda; que hicieran justicia al tratamiento que ellos mismos se han  otorgado: honorables. Mal empezamos.

 

 

Comentarios

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Comentarios:

Dice ser ANGEL SORIA
viernes, 16 de diciembre de 2011, 22:59
Magnífico artículo, Jose Segura. Para mi, el mejor hasta ahora. Aunque casi todos son clarificadores y elocuentes.
saludos,

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