Opinión

Piel fina

Juan Enrique Daroqui Martínez

Juan E.Daroqui / ECONOMISTA

 

Esto de escribir se está volviendo últimamente muy peligroso porque hay mucha gente a la que se le ha puesto la piel muy fina, como el papel de fumar o casi, y a la mínima se sienten ofendidos y te llevan al juzgado. Y no solo mucha gente, también los colectivos que agrupan a gentes, llámense asociaciones, colegios profesionales y demás colectivos son susceptibles de ser ofendidos a la mínima.

Naturalmente que todo el mundo puede demandar a quien crea oportuno, pero lo asombroso es que haya jueces que admitan a trámite esas demandas.

Ya no es que haya que ser políticamente correcto, hay que ser políticamente correctísimo o te arriesgas a ser demandado. Como hagas un chiste sobre dentistas, el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos puede demandarte; como a una señora no le guste el cartel que anuncia los carnavales, la Asociación de Viudas te lleva ante un juez; si digo “Un economista es alguien que no sabe sobre lo que habla, pero que hace sentir a quienes lo escuchan que es culpa de ellos”, yo mismo puedo demandarme por sentirme ofendido y por lo malo del chiste.

El otro día escuchaba por la radio un momento de un programa tratando en tono de humor, la visita de uno de los colaboradores a un fisioterapeuta, lógicamente se cachondeaban de muchas de las cosas que pasan en esas visitas y resultaba bastante gracioso oírlos, pues al día siguiente los habían hinchado a mensajes de fisioterapeutas ofendidos por degradar su maravillosa profesión. Yo, que oí el programa, en ningún momento me pareció que degradaban nada ni se metían con ninguna profesión, pero es que parece que hay personas que solo quieren ofenderse, que les gusta sentirse ofendidos.

Si estuviéramos en época de duelos al alba, sería un problema salir de casa al amanecer porque las calles estarían llenas de gente pegándose tiros con los padrinos mirando.

Y lo más pasmoso del asunto, es que en muchos casos, uno de los delitos que se puede haber cometido es incitación al odio.

Como todos sabemos incitar es inducir con fuerza a alguien a una acción. Creo que en ninguno de los casos que están apareciendo estos días, nadie ha inducido con fuerza a nadie a hacer nada.

Todas estas demandas sin sentido están provocando que la censura vuelva a aparecer en los medios y en las redes sociales, pero no la censura desde fuera, si no la autocensura. Hay que pensar bien lo que se escribe para no herir a nadie ni ofenderlo y así no buscarse líos, pero escribir así es un coñazo.

¿Vale la pena seguir escribiendo?

@Rutiguer_JED

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