Entretenimiento

190.000 kilos de tomate para la fiesta más popular de Buñol

Se espera una participación de más de 22.000 personas. Esta edición cuenta con un protocolo contra la violencia machista y homófoba

Más de 22.000 personas se han lanzado este miércoles, en el recinto acotado dentro de la localidad valenciana de Buñol, hasta 160.000 kilos de tomate en la tradicional ‘Tomatina’ que, en esta edición, contaba con 350 agentes de las fuerzas de seguridad para vigilar un evento.

En un comunicado, el consistorio de Buñol ha destacado que para la fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional, seis camiones llevarán los 160.000 kilos de tomate, incluido otro más pequeño que hará el lanzamiento íntegro de tomates en la zona de la Plaza Layana. El aforo de 22.000 personas se ha llenado al completo y ha contado con más de 90 medios de todas las nacionalidades acreditados. La cita se podía seguir en directo por streaming a través de la web television.buñol.es.

El alcalde de Buñol, Rafael Pérez, ha recalcado que han trabajado “a todos los niveles para que nuestra fiesta siga siendo un orgullo para nuestro municipio, para nuestros vecinos y para las miles de personas que nos visitan cada año. Trabajamos para mejorar e incrementar la seguridad ciudadana a todos los niveles y para continuar asegurando que nuestra fiesta siga siendo segura”.

Protocolo contra la violencia machista y homófoba

Como novedad este año, se ha aprobado un protocolo de actuación contra la violencia machista y homófoba “que pueda haber momentos previos o durante la celebración de la fiesta”, ha destacado el primer edil y concejal de la Tomatina. Por parte del consistorio buñolense, desde el pasado año, a través del equipo de gobierno y de la Concejalía de Igualdad, se han puesto en marcha campañas de sensibilización sobre esta cuestión.

“Por ello, desde el escaparate internacional como es La Tomatina de Buñol, queremos dejar patente que este problema es cosa de todos, que debe invertirse más y mejor por parte de las administraciones públicas en erradicar esta situación en diferentes frentes, y aunque en nuestra fiesta nunca ha pasado nada, queremos utilizarla para sensibilizar a la población y conseguir un mayor civismo en este tipo de festejos y en nuestra sociedad en general”, ha indicado.

Se trata de un protocolo de actuación para eliminar cualquier tipo de conato agresivo de carácter sexual hacia cualquier persona. En ese caso, ha comentado Pérez, las fuerzas de seguridad se encargaban de reducir a las personas implicadas, sacarlas del recinto habilitado para la fiesta y llevarlas a disposición judicial. “Con ello pretendemos dejar claro que a la Tomatina se entra a disfrutar y hacer disfrutar a todos los visitantes, que es el único objetivo de nuestras fiestas”, ha confirmado el alcalde buñolense.

Otra de las novedades de esta fiesta es el recorrido que los camiones han hecho hasta llegar a la zona de lanzamiento acotada. Desde siempre los camiones, acompañados de todas las personas que están arriba preparadas para tirar tomates, circulan por todo el centro poblacional hasta llegar a las calles centrales de la fiesta.

print

Añadir comentario

Pincha aquí para escribir un comentario

ES NOTICIA

ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

InformaValencia, en Facebook

InformaValencia, en Facebook

LISTADO MENSUAL DE ENTRADAS

Últimos Tweets