Opinión

¿Para qué sirven las elecciones?

Enrique Arias Vega / A CONTRACORRIENTE

El empecinamiento efectivo de nuestros principales líderes políticos (Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera) en que sigamos votando hasta que el resultado electoral salga de acuerdo con su conveniencia respectiva muestra muy poco apego a las normas democráticas.

¿Para qué sirven las elecciones en estas circunstancias?

Conforme a esta nueva y viciada práctica política, los sucesivos comicios no servirían en realidad para nada.

A nadie se le oculta la inmensa gravedad antidemocrática de semejante corolario.

Algunos, por edad, nos hemos pasado demasiados años sin poder votar durante la dictadura franquista. Por eso mismo, por aquella forzada abstinencia, le tenemos tanto afecto y respeto a la posibilidad de ir a las urnas. Nos parece algo tan importante y sagrado que su banalización por los políticos actuales resulta de una bajeza intolerable.

La demostración práctica de que nuestros líderes no respetan la opinión de los ciudadanos (quienes obviamente han mostrado con su voto la fragmentación y la diversidad sociales y el evidente mandato electoral de llegar a acuerdos entre diferentes partidos mediante concesiones de unos y de otros) está poniendo en peligro todo nuestro andamiaje democrático.

¿Qué pasaría en el caso de tener que acudir a unas terceras elecciones?

Lo primero que se produciría es un sentimiento de decepción y fracaso generalizados, independientemente de cuál sea la posición política de cada cual. Habría, pues, menos participación electoral y más sensación de que las elecciones no sirven para nada. Tendríamos el sentimiento de que votar es un acto simbólico y perfectamente prescindible y que nuestros partidos políticos aspiran, en realidad, a ser mayoritarios, mejor aún, hegemónicos y, si por ellos fuera, los únicos existentes. ¿No es éste el comienzo de cualquier totalitarismo?

Por ello, el que no llegase a formarse ahora un Gobierno (cualquier Gobierno, me atrevería a decir) sería un error político de primera magnitud. Esa hipótesis, más que cualquier otra, evidenciaría que nuestro sistema político está enfermo y que necesita una urgente y profunda modificación sin saberse todavía hacia dónde deben ir los tiros (metafóricamente hablando, claro).

print

Añadir comentario

Pincha aquí para escribir un comentario

ES NOTICIA

ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

InformaValencia, en Facebook

InformaValencia, en Facebook

LISTADO MENSUAL DE ENTRADAS

Últimos Tweets