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El negro que le tocó un huevo a Hitler (parte dos)

Pedro Hermosilla / HISTORIA PARA UN RATICO

Owens tuvo que luchar contra sus compañeros en las pistas, contra la propaganda de Goebbels y contra el racismo imperante en su propio país. No estaban dispuestos a dejarle participar en el 4 por cien a pesar de tener la mejor marca. Se coló gracias a que se ‘coscaron’ que dos de los velocistas americanos eran judíos y le producían bastante más urticaria al pequeño bigotitos y los suyos.

En la competición de salto de longitud fue su máximo rival, un alemán de esos que le molaban al Führer ( 1.90,rubio, ojos azules…en fin ya podéis imaginar su gracia, Carl Ludwig ). Fue precisamente él, el que le aconsejó el modo de saltar, puesto que peligraba su clasificación para la final: Jesse Owens apuraba demasiado en el salto y ya le habían señalado dos nulos (alguno de ellos dudoso…los jueces eran alemanes).

El atleta alemán fue a calmarlo y le aconsejó batir de más lejos, buscar la clasificación y dejar la marca para los saltos de la final. Así lo hizo y saltó a más de 10 cm de la tabla del nulo, clasificándose. En la final consiguió un salto de 8,06 m. estableciendo un récord que se mantuvo durante 24 añazos, batiendo los 7.87 metrazos de su ya amigacho alemán. Por cierto que fue el primero en felicitar a Owens con un abrazo y levantándole el brazo señalándolo como campeón. Por cierto que Hitler se salió del estadio para no verlo.

Por cierto que al bueno de Carl lo obligaron a combatir en la Segunda Guerra Mundial, cuando los atletas de élite germanos estaban exentos, muriendo en combate en Sicilia. Por cierto que Owens fue héroe en todo el mundo menos en su país, hasta el presidente Roosevelt le negó la mano, no le contrataban las marcas publicitarias y todavía no podía sentarse en los asientos delanteros de los autobuses en su propia tierra. Por cierto que los homenajes a estos dos atletas se celebraron, para variar, después de que murieran. Y por cierto que la marca de 4 medallas olímpicas solo pudo ser superada en 1984 por otro americano …y negro (lástima que no lo viera Hitler y Goebbels desde el infierno), Carl Lewis: “El Hijo del Viento”.

 

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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