Opinión

¿Y por qué no? Oremos

Miguel Ortiz

Me he venido arriba. Y tengo ganas de contar una anécdota. Todo comenzó el 10 de abril, bueno, mejor dicho, unos días antes. Mis compañeros Manuel Huerta, Pedro Hermosilla y Tamara Ureña, ésta en silencio, comenzamos a rezar, sí, a rezar. Los miércoles compartimos tertulia en la Radio Municipal de Manises (105.7 FM) y, lo que arrancó siendo un intercambio de opiniones e información en el programa ‘A pie de campo’, se ha convertido en una gran amistad. Los teníamos de corbata al ver la situación del Valencia en la clasificación, coqueteando con el descenso.

El señor atendió nuestras súplicas; le derrotamos al Sevilla en Mestalla y, una semana después, al FC Barcelona en el Camp Nou. Vamos que vencimos a los vigentes campeones de la Europa League y de la Liga de Campeones. Ahí es nada. Y la permanencia ya es un hecho. No estamos para celebraciones, por supuesto que no, ya que la temporada es catastrófica pero no me rindo. Viendo lo que está pasando en la cabeza de la clasificación, todo es posible.

El conjunto blanquinegro suma ahora mismo 40 puntos, está a sólo uno del octavo clasificado, el Málaga, y a nueve del Sevilla que es séptimo. Restan únicamente cinco jornadas para la conclusión del campeonato o, lo que es lo mismo, 15 puntos en juego. El cuadro de Pako Ayestarán luchará por acabar lo más arriba posible al final de Liga. ¿Y por qué no podemos acabar séptimos? Claro que sí, soñar es gratis. Hay que ir partido a partido, hacer pleno y rezar, seguir orando.

La llegada del preparador vasco le ha cambiado la cara por completo al Valencia, lo que era un equipo deambulando sobre el terreno de juego se ha convertido en un bloque que sabe a lo que juega, en defensa y en ataque. Y como muy bien dijo el maestro José María García en el Ateneo Mercantil, el club de la capital del Turia es muy grande y merece pelear por todas las competiciones.

Los directivos ya están trabajando en la planificación deportiva de la próxima temporada, en conformar un proyecto ambicioso que devuelva al conjunto blanquinegro al sitio que se merece, entre los cuatro primeros de la clasificación. El objetivo prioritario del curso 2016/2017 debe ser volver a meterse en Liga de Campeones y ganar la Copa del Rey para ilusionar a una afición muy desencantada. Mientras tanto, los jugadores, tienen la obligación de acabar la temporada séptimos u octavos y nosotros, rezaremos por ellos. Oremos.

@Miguelortiz1974

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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