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Una de las religiosas fallecidas en el terremoto de Ecuador prestó ayuda durante dos años en el Hospital de Mislata

Clare Crockett, irlandesa de 33 años, “era muy alegre y cercana”

AVAN.- Una de las religiosas de la congregación de Siervas del Hogar de la Madre fallecida en la ciudad ecuatoriana de Portoviejo es el terremoto del pasado sábado, Clare Crockett, de 33 años, estuvo destinada en la primera comunidad de la congregación que abrió en la diócesis de Valencia, donde permaneció durante los años 2010 y 2011.

La hermana Clare tenía 33 años y antes de pertenecer a la congregación había sido actriz en Irlanda. Ya como religiosa, durante su estancia en Valencia estuvo ayudando entonces en la pastoral de la salud del Hospital de Mislata, cuando era Hospital Militar, y en parroquias y familias de la localidad de Torrent, donde la comunidad tiene la casa en la diócesis de Valencia.

“La gente se acuerda mucho de la hermana Clare porque era una joven muy alegre y cercana que hablaba con todo el que se le acercaba y en el Hospital de Mislata, al no ser muy grande, la conocían todos”, según han indicado hoy fuentes de la congregación.

“Era muy alegre, tenía el don de alegrar a los demás, hacía reír a todo el mundo y era de esas personas que, si has tratado con ella, se te queda grabada su forma de ser, algo que nos están contando ahora personas nos mandan el pésame”, han añadido.

Además, durante su estancia en Valencia, la hermana Clare participó también en el grupo del Itinerario Diocesano de Renovación (IDR) de la parroquia San Juan Bosco, de Torrent.

Murió con cinco postulantes que preparaba para entrar en la congregación

La religiosa Clare Crockket murió en el terremoto con cinco postulantes ecuatorianas, Jazmina, Mayra, María Augusta, Valeria y Catalina, de entre 15 y 21 años, que estaban preparándose para ser candidatas a entrar en la comunidad de Siervas del Hogar de la Madre, en el barrio de Playa Prieta, en la ciudad ecuatoriana de Portoviejo.

Todas ellas, quedaron atrapadas bajo los escombros cuando se encontraban en el segundo piso del colegio “Sagrada Familia” en el que su comunidad atendía a más de 400 escolares que en esta época se encuentran de vacaciones.

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(El Mundo)

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