Opinión

Cartas al director

Cristina Téllez

Efecto Francisco: se instaura ya la profanación eucarística

No ha transcurrido ni una semana desde la presentación de la nueva exhortación papal y el Pdte. de la Conferencia Episcopal de Filipinas ya ha ordenado dar la comunión a los adúlteros, sin esperar al pronunciamiento de los obispos porque, afirma, la “misericordia (según Bergoglio)” no puede esperar. La misericordia aquí sufre una errada interpretación ya que la compasión real es decir la verdad a aquel que no vive según las leyes de Dios, poniendo en grave riesgo su vida espiritual aquí y más allá de la muerte.

Admitir a los que no están en gracia de Dios, por convivir en una relación irregular (divorciados recasados, matrimonios civiles o uniones libres) representa una afrenta para ellos pues se les engaña respecto a las condiciones necesarias para recibir a Jesucristo-Eucaristía y agravian mortalmente al Dios que se entrega en cada hostia, haciendo de cada comunión un paso condenatorio más.

Pero la masonería infiltrada en la Iglesia Católica ha buscado siempre atacar para luego destruir el don mayor que ésta tiene: a Dios eucarístico, y si primero trabajó para quitarle toda reverencia y respeto con el fin de difuminar y hasta eliminar la fe en la Presencia Real, ahora la agrede empujando a los adúlteros y fornicarios a profanarla.

Estamos en el final de los tiempos, según los profetas modernos y varias apariciones marianas. Un Aviso del Cielo en el que todos veremos nuestra alma como Dios la ve y nos incitará al arrepentimiento, un Milagro para reforzarnos en la fe antes de que el Anticristo haga su aparición, un gran Castigo de fuego y agua a nivel planetario para arrancar de la tierra a demonios y a sus acólitos y finalmente una Era de Paz, son las etapas por las que pasará esta generación. El Falso profeta del Apocalipsis ya está entre nosotros y los católicos deben resistirlo pues habla palabras que no son de Dios, y mueven a ofenderlo en lugar de procurar la salvación de las almas, misión primordial de la Iglesia Católica según la voluntad de Jesucristo, su Fundador.

Cristina Téllez

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ES NOTICIA

ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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