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Cultura

Acompañar, discernir, integrar (III)

El Papa Francisco aborda muchos de los problemas que afectan a la familia en su exhortación apostólica “La alegría del amor”. Desde la acogida de los divorciados vueltos a casar en la Iglesia hasta las parejas de hecho, la maternidad, la corresponsabilidad en el hogar o la educación de los hijos

Mh.- Extractos de los mejores párrafos del Santo Padre sobre cada uno de los temas que aborda en este texto que incorpora muchas citas de los dos Sínodos de la Familia y de algunas conferencias episcopales

Educación de los hijos

No al control de los hijos. “La obsesión no es educativa, y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo. (…) Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio. De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos”.

La alienación tecnológica. “En este tiempo, en el que reinan la ansiedad y la prisa tecnológica, una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar. No se trata de prohibir a los chicos que jueguen con los dispositivos electrónicos, sino de encontrar la forma de generar en ellos la capacidad de diferenciar las diversas lógicas y de no aplicar la velocidad digital a todos los ámbitos de la vida”.

No descuidar la educación sexual. “El Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de “una positiva y prudente educación sexual” que llegue a los niños y adolescentes “conforme avanza su edad” y “teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica (…) Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío”.

“Con frecuencia la educación sexual se concentra en la invitación a “cuidarse”, procurando un “sexo seguro”. Esta expresión transmite una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse”.

Corresponsabilidad en el hogar. “También es verdad que lo masculino y lo femenino no son algo rígido. Por eso es posible, por ejemplo, que el modo de ser masculino del esposo pueda adaptarse de manera flexible a la situación laboral de la esposa. Asumir tareas domésticas o algunos aspectos de la crianza de los hijos no lo vuelven menos masculino ni significan un fracaso, una claudicación o una vergüenza. Hay que ayudar a los niños a aceptar con normalidad estos sanos “intercambios”, que no quitan dignidad alguna a la figura paterna”.

Iglesia abierta e integradora

Nadie puede ser condenado para siempre. El Sínodo se ha referido a distintas situaciones de fragilidad o imperfección. Al respecto, quiero recordar aquí algo que he querido plantear con claridad a toda la Iglesia para que no equivoquemos el camino: (…) El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero (…) Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita”.

“Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia “inmerecida, incondicional y gratuita”. Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren. Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad”.

Divorciados vueltos a casar

Divorciados vueltos a casar. “A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que “no están excomulgadas” y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial. Estas situaciones “exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas, y promoviendo su participación en la vida de la comunidad”.

Los hijos no son rehenes. “A los padres separados les ruego: “Jamás, jamás, jamás tomar el hijo como rehén. Os habéis separado por muchas dificultades y motivos, la vida os ha dado esta prueba, pero que no sean los hijos quienes carguen el peso de esta separación, que no sean usados como rehenes contra el otro cónyuge. Que crezcan escuchando que la mamá habla bien del papá, aunque no estén juntos, y que el papá habla bien de la mamá”.

No ser rígidos. “Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral. Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas”.

Algunas consideraciones. “La Iglesia reconoce situaciones en que “cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación”. También está el caso de los que han hecho grandes esfuerzos para salvar elprimer matrimonio y sufrieron un abandono injusto, o el de “los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido”.

No debe esperarse nueva normativa general. “Acojo las consideraciones de muchos Padres sinodales, quienes quisieron expresar que “los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo. Si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas, como las que mencionamos antes, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos”.

Caso por caso. “Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos”, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas”.

Papel de los sacerdotes. “Los presbíteros tienen la tarea de “acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento de acuerdo a la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo. En este proceso será útil hacer un examen de conciencia, a través de momentos de reflexión y arrepentimiento”.

Examen de conciencia. “Los divorciados vueltos a casar deberían preguntarse cómo se han comportado con sus hijos cuando la unión conyugal entró en crisis; si hubo intentos de reconciliación; cómo es la situación del cónyuge abandonado; qué consecuencias tiene la nueva relación sobre el resto de la familia y la comunidad de los fieles; qué ejemplo ofrece esa relación a los jóvenes que deben prepararse al matrimonio. Una reflexión sincera puede fortalecer la confianza en la misericordia de Dios, que no es negada a nadie”.

Se trata de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento que “orienta a estos fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios. La conversación con el sacerdote, en el fuero interno, contribuye a la formación de un juicio correcto sobre aquello que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer”.

Leyes morales y situaciones irregulares. “La Iglesia posee una sólida reflexión acerca de los condicionamientos y circunstancias atenuantes. Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada “irregular” viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Por ello, un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones “irregulares”, como si fueran rocas que se lanzan sobre la vida de las personas. Es el caso de los corazones cerrados, que suelen esconderse aun detrás de las enseñanzas de la Iglesia “para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”.

Abrir camino a la gracia de Dios. “El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificación que dan gloria a Dios. Recordemos que “un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades”.

Evitar la pastoral de los fracasos. “(…) Comprender las situaciones excepcionales nunca implica ocultarla luz del ideal más pleno ni proponer menos que lo que Jesús ofrece al ser humano. Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas.(…) Invito a los fieles que están viviendo situaciones complejas, a que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor”.

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  • Amoris Laetitia: un atentado contra el catolicismo

    La reciente exhortación papal ha sido admitida a trámite como un documento pertinente al mundo católico, para enseñar y confirmar la fe de los creyentes.

    Pero nada más lejos de la realidad. Esta exhortación sacude los fundamentos de la doctrina por varios motivos. El principal, por hacer una revolucionaria, pero no por ello, no herética proclamación (Cap 8, 301): los divorciados vueltos a casar, las parejas que cohabitan o están casadas por lo civil, podrán acceder, a partir de ahora, a una vida sacramental que hasta ahora les había sido prohibida por encontrase éstos en situación irregular, y por tanto de pecado grave sin posibilidad de acceder a la comunión eucarística y a la confesión, a menos que eligieran vivir en ausencia de relaciones íntimas. Amoris Laetitia, en cambio, dispone que estas personas ya no son siempre culpables de pecado mortal y deben ser “ayudadas” sacramentalmente por la Iglesia.

    Al que está sentado en la silla de Pedro poco le importan los sacrilegios, él quiere a toda costa crear una nueva religión en la que los dogmas ya no existan y todos puedan decidir lo que les parezca de acuerdo con su conciencia. Este es el primer paso para la creación de la nueva religión mundial en la que es el prójimo y sus necesidades materiales, la única norma a seguir, desapareciendo el concepto de Dios y de sus derechos sobre las criaturas.

    Bergoglio sabe lo que hace, pues obedece a órdenes superiores, tanto es así que de no hacerlo comprometería su vida. Es así cómo actúan los enemigos de Dios: creando terror entre sus filas como amenaza para llevar a cabo sus oscuros planes.

    La Iglesia se acaba como tal, y sólo un pequeño resto quedará incólume a la debacle que ya ha comenzado. A los que se dejen guiar por Bergoglio sólo les queda una cosa: la condenación eterna, ya que seguir sus despropósitos supone ir directamente en oposición a la voluntad de Dios, expresada primero a Moisés a través de los 10 Mandamientos (el 6º incluye fornicación y adulterio), después perfeccionada por el mismo Jesucristo (el divorcio y segundas nupcias siempre es adulterio), y que queda establecida del siguiente modo: la actividad sexual fuera del matrimonio católico es pecado mortal y nadie puede comulgar bajo culpa de sacrilegio, ni tampoco puede confesarse y ser perdonado, pues no existe propósito de enmienda.

    Que el que ostenta el cargo de Vicario de Cristo se haya desviado hasta el punto de negar con sus escritos lo que Dios dispuso, sólo significa que está bajo el poder del Anticristo y que su propósito es asentar una nueva iglesia en la que Dios ya no estará presente, afirmando así que su poder está por encima de Él, porque su dios no es el verdadero Dios, sino el que siempre quiso usurpar su trono: Lucifer, como él ha usurpado el trono de Pedro.

ES NOTICIA…Ha muerto MALCON YOUNG

ES NOTICIA…Ha muerto MALCON YOUNG

Hoy es con profunda tristeza que ac / DC tiene que anunciar el fallecimiento de Malcolm Young.
Malcolm, junto con Angus, fue el fundador y creador de ac / DC.
Con enorme dedicación y compromiso fue la fuerza impulsora detrás de la banda.
Como guitarrista, compositor y visionario era un perfeccionista y un hombre único.
Él siempre se quedó con sus armas y lo hizo y dijo exactamente lo que quería.
Se enorgullecía de todo lo que se esforzaba.
Su lealtad a los fans fue insuperable.
.
Como su hermano es difícil expresar en palabras lo que él ha significado para mí durante mi vida, el vínculo que teníamos era único y muy especial.
Deja atrás un enorme legado que vivirá para siempre.
Malcolm, trabajo bien hecho.
(lavanguardia.es)

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