Valencia

‘Quién mata en nombre de Dios no cree en Dios’

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, aseguró anoche en Valencia en la misa por las víctimas de los atentados terroristas en Pakistán y Bruselas que “Dios clama por la sangre de tantos inocentes” y añadió que “no serán estériles sus muertes, porque sembrarán esperanza”

iV.com.- Durante la misa celebrada en la Catedral, convocada por el cardenal en sufragio por las víctimas de los últimos atentados terroristas, Antonio Cañizares señaló que “quien mata en nombre de Dios no cree en Dios”.

El Arzobispo de Valencia destacó que “la muerte, que reina en el corazón de quienes asesinan, no puede arrebatar a Dios lo que le pertenece por derecho propio” en el sentido de que “cada uno de sus hijos, creados con amor y redimidos por Cristo, están llamados a la eternidad, pero esto lo ignoran los terroristas: a los que han matado están llamados a la eternidad para gozar de esa misericordia de Dios que no tiene límite”.

“La Iglesia no tiene poder, no tiene riqueza, se equivocan quienes ven así a la Iglesia, porque su poder es la Cruz, los mártires, sencillamente Jesucristo” y recordó que “nada supera la fertilidad evangelizadora del martirio. Sus muertes serán semilla de nuevos cristianos”.

Ciudadanos pakistaníes

Los bancos de la Catedral de Valencia se llenaron en la misa en la que participaron decenas de cristianos pakistaníes refugiados en Valencia, que interpretaron un canto por la paz y una de las lecturas en su idioma, el urdu. Al finalizar la eucaristía fueron recibidos en la sacristía de la Seo por el purpurado, al que agradecieron la iniciativa de la misa.

Posteriormente encendieron velas en el exterior del templo, junto a la Puerta de los Hierros, en la zona en la que  numerosas personas fueron colocando de forma espontánea también velas, flores y oraciones escritas por la paz, y mensajes de cercanía y solidaridad con las víctimas del atentado.

En la misa, en la que la Coral Catedralicia interpretó piezas del Réquiem de Fauré, tomaron parte delegaciones diplomáticas en Valencia, concejales del Ayuntamiento de Valencia, responsables de Lo Rat Penat, de la Real Academia de Cultura Valenciana y de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” así como fieles valencianos, procedentes de distintas parroquias, grupos y movimientos cristianos, así como feligreses a nivel particular, que llenaron los bancos de la Seo.

La eucaristía fue oficiada por las víctimas de los atentados en Pakistán, en Bruselas, y en los últimos atentados terroristas en distintas partes del mundo, así como por las universitarias que perdieron la vida en el accidente de autobús de Tarragona, ocurrido el pasado 20 de marzo.

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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