Opinión

Semana de presente…, y futuro

Miguel Ortiz

Tengo miedo, mucho miedo, igual que los miles de aficionados que integramos la familia del Valencia. Mi padre nos hizo socios del club a mis hermanos y a quien escribe estas líneas prácticamente en pañales, hemos visto a este equipo bajar a Segunda División desde nuestras antiguas butacas en tribuna central y no nos hace ninguna ilusión volver al infierno de la categoría de plata del fútbol español. Esta semana en la que nos encontramos… nos jugamos el presente y el futuro de la entidad.

El sábado tenemos una final, casi más importante que las dos que disputamos de Liga de Campeones contra Real Madrid y Bayern de Munich, de triste recuerdo. Nos enfrentamos a la Unión Deportiva Las Palmas en Gran Canaria. El conjunto blanquinegro está a seis puntos de los puestos de descenso y nos medimos a un adversario que está en un gran momento de forma.

El Valencia es decimocuarto con 34 puntos, el cuadro que dirige Quique Setién es decimoquinto con 33. Una derrota podría suponer un descalabro absoluto y más mirando el calendario que tenemos por delante. Lo que más me preocupa, sin lugar a dudas, es el aspecto psicológico de la plantilla. La escuadra de Mestalla no está acostumbrada a lidiar en estos lares, a coquetear con el agujero negro de la tabla.

Sin embargo, la Unión Deportiva Las Palmas saldrá a morder, con la moral por las nubes y mentalmente mucho más preparado que nosotros ante una situación así. Es la hora de que los pesos pesados del vestuario cojan el toro por los cuernos, tomen el timón y tiren del carro y del resto de sus compañeros. Toca remar todos a una, pensar en el escudo y en los colores de este club y afición que no se merecen estar donde están.

Hay que sumar seis puntos para no ‘patir’ y más vale conseguirlos cuanto antes, pensar en la planificación de la próxima temporada y sentar en el banquillo a un entrenador de garantías, contrastado, con nombre y que cale en la afición. Estaré con mi Valencia en Primera, en Segunda, en Segunda B y en Tercera, allí donde estés te animaré, pero esta entidad se merece estar entre los grandes de Europa.

Señor Lim, recupere nuestro Valencia y el sentiment de la afición.

@Miguelortiz1974

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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