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Costa de Marfil, las víctimas olvidadas

El atentado triple de AlQaeda en el Magreb dejó al menos 16 muertos en ataques a hoteles de playa de la ciudad de Grand-Bassam

iV.com.- Ocurrió el pasado 13 de marzo, mientras los valencianos y miles de turistas celebrábamos ya las Fallas. Los terroristas atacaron tres hoteles en el sur de Costa de Marfil, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Abiyán. Las autoridades dijeron que de las víctimas 14 eran civiles y dos soldados. Luego ocurrió lo de Bruselas, el terrible accidente de las estudiantes Erasmus en Tarragona y la masacre de Pakistán.

Una tragedia se fue solapando con otra, todas con víctimas inocentes, inesperadas. Cómo las de Costa de Marfil, en instalaciones de playa en dónde la música y el descanso vacacional fueron sustiutídos por la barbarie. Los asesinos llegaron conduciendo un sedán Ford, color negro. Hablaban inglés y un idioma extranjero. Estaban bien afeitados. Llevaban pantalones vaqueros oscuros y bonitos zapatos, y no eran de Costa de Marfil.

Jean relata su historia en una mesa desgastada de un hotel en Grand-Bassam, mientras los policías paramilitares armados con AK-47 y lanzadores de cohetes patrullan la playa con indiferencia. Tiene demasiado miedo como para usar su nombre real. Mantiene su cabeza con rastas metida entre sus manos mientras habla.”Los ayudé a llevar dos bolsas pesadas a mi bar”, dice. “Me preguntaron sobre la música y las mujeres”. Todavía era temprano, horas antes del ataque, cuando los asesinos llegaron a este popular lugar de fin de semana junto a la playa.

Sin embargo, Jean dice que los llamados caballeros discutían sobre qué cerveza beber. Optaron por las cervezas de la marca “66” y Jean les sirvió cerveza local y comida a los hombres, quienes estaban tranquilos y parecían bastante inocentes. Parecían estar pasando un buen rato. El clima era perfecto, dijo, y el bar estaba haciendo un buen negocio. Luego, Jean invitó a uno de los extraños que se había quedado en la entrada para que se sentara. A medida que se acercaba, el hombre sacó una pequeña pistola y le disparó a un cliente en la cabeza.

“La cabeza de esa persona explotó”, dice Jean, “luego los hombres sentados le dieron vuelta a la mesa y gritaron ‘Allahu Akbar’ para luego comenzar a dispararles a todos”. Ahora no hay muchos turistas en los hoteles desteñidos de Grand-Bassam. A los propietarios y trabajadores les sorprendió que los ataques ocurrieran aquí, lejos de los campos de batalla yihadistas del Sahel.

Gelate sostiene un teléfono celular y desliza su dedo a través de las últimas imágenes de ella y su esposo, Mohammed Tawfeeq. Se detiene en una selfie junto a la playa. Habían estado casados ​​durante nueve años. Ella desliza su dedo hasta encontrar una imagen gráfica de su esposo muerto. “Estaba en mi habitación tomando una siesta cuando comenzó el tiroteo, luego… bam, bam, bam. Fui al balcón y veo gente corriendo y disparando. Empiezo a entrar en pánico y pensé ‘¿dónde está mi esposo, dónde está mi esposo?'”

Tawfeeq estaba en la piscina cuando comenzó el tiroteo. Lo ves agachándose detrás de la barra para refugiarse. Fue un error fatal. Momentos más tarde, un atacante entra en escena sosteniendo una AK-47. Sale de la vista de la cámara. Luego, se escuchan tres disparos. “Le dispararon en la boca, el corazón, y en la pierna”, dice Gelate, quien tuvo que identificar el cuerpo de su esposo, “estoy perdida ahora. Estábamos juntos todos los días”.

Muchos eran musulmanes

AlQaeda dijo que el ataque fue por represalias contra las medidas francesas en la región y “cruzados occidentales”. Pero al igual que Tawfeeq, muchos de los muertos y heridos eran musulmanes. La mayoría de ellos simplemente eran originarios de Costa de Marfil que estaban pasando un domingo en la playa.

El trabajo de Tanoé Assinie es invitar a los clientes a su restaurante estilo cabaña. Parte vendedor, parte cantinero, él engatusa a los clientes potenciales con promesas de ofrecerles los mejores pescados a la plancha y la cerveza más fría de la playa. “La primera persona a la que mataron era un vendedor ambulante de agua originario de lugar”, dice Assinie, mientras señala la sangre seca en el suelo arenoso. “Se movieron por aquí y le dispararon a todas las personas que les fuera posible”.

“Todo el mundo estaba corriendo en pánico y tratando de llegar a un lugar seguro. Fue entonces cuando me dispararon, pero ni siquiera me había dado cuenta hasta que más tarde alguien señaló la sangre en mis manos”, dice Assinie. Los hombres armados luego se desplazaron a la playa, dice, y apuntaron a las personas en el mar.

Los funcionarios de Costa de Marfil y los testigos dicen que la cifra oficial de muertos es demasiado baja. Dicen que muchos más cuerpos se alejaron flotando en las fuertes corrientes marinas.

Costa de Marfil en España

Además de la Embajada en Madrid, Costa de Marfil tiene consulados en Valencia, A Coruña, Barcelona, Bilbao, Sevilla, y Valladolid. El señor Adolfo Suey Vallina es el Cónsul Honorario en nuestra ciudad, con sede la calle Cirilo Amorós. España tiene una embajada en Abiyán.

 

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(El Mundo)

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