Cultura

“Batman vs Superman: el amanecer de la Justicia”. Reto conseguido

Manuel L.Hermoso / CON PALOMITAS Y A LO LOCO

No era nada fácil el reto de Zach Snyder. El director tenía una cuádruple y compleja misión: primero relevar a Christopher Nolan tras su idolatrada trilogía de Batman, sustituir a uno de los mejores actores del cine americano (Christian Bale) por un actor tan denostado y críticado como el impasible Ben Affleck, mejorar los irregulares resultados de crítica y público de “El hombre de acero” (2013) y reunir con éxito a los dos superhéroes más famosos de la historia. Y el reto por difícil que parecía se ha saldado con bastante éxito.

La primera conclusión es que Affleck es un estupendo Batman y en muchos aspectos superior al Batman interpretado por Cristian Bale. Su Bruce Wayne es un hombre marcado por el recuerdo del asesinato de sus padres, que añora a su madre y tiene terribles pesadillas, es también un ser más vengativo, violento y obsesivo que sus predecesores. Henry Cavill es un Superman más hierático y su personaje está más desdibujado, pero también es un ser atormentado y lleno de dudas existenciales sobre su papel en un mundo que parece que cada día lo cuestiona más.

Lo segundo es que Snyder logra un film que en nada palidece el recuerdo de las cintas dirigidas por Christopher Nolan (aunque éstas sean en conjunto mejores y más equilibradas), con momentos de acción de gran altura como el apabullante enfrentamiento entre los dos héroes, el arranque apocalíptico con evidentes guiños al 11S y buenos momentos dramáticos como la aparición de Kevin Costner o el duelo dialéctico entre Gael Gadot y Affleck (con mucha química)

El gran activo sin embargo es su galería de secundarios que cumplen a la perfección, sobre todo él siempre impecable Jeremy Irons como Alfred, la magnética y poderosa Gael Gadot cuyo intrigante personaje y cuya fuerza en la larga secuencia la convierte en la gran revelación del film, una estupenda Amy Adams que supera el rol de tópica novia del héroe, dando a su personaje una entidad propia bastante interesante y el enloquecido Lex Luthor interpretado por Eissenberg (quizá excesivamente influenciado por el Jocker de Heath Ledger), demasiado pasado de vueltas y que no hace olvidar el guasón Gene Hackman de las películas de Christopher Reeve.

Lo peor su excesivo metraje, una primera hora algo lenta (la segunda mitad del film es muy superior en ritmo y en interés dramático), alguna trampa con pesadillas que se repiten demasiado, poco humor (cuando lo hay, como en el encuentro de Diane Lane y Batman, se agradece) y algún personaje desaprovechado (la cinta hubiera ganado por ejemplo con más minutos de Gadot).

En definitiva, cinta palomitero del  bueno: un espectáculo visual de gran altura, dirigido con buen pulso y con un excepcional reparto que cumple su función de distraer, que hace presagiar el nacimiento con éxito de una nueva saga de películas basada en cómics de DC (ya hay guiños casi al final de la futura aparición de “La Liga de la justicia” con breves cameos de Aquaman y Flash). Si la taquilla acompaña, habrá más cintas con Batman, Wonderwoman y compañía, veremos…

@ialwilder

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ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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