Cultura

Puerta grande para El Juli y López Simón

Calidad de los toros de Garcigrande que, aunque justos de fuerzas, facilitaron una gran tarde de toros

MH.- Segundo mano a mano de Fallas, en esta ocasión entre El Juli y Alberto López Simón, que supieron aprovechar la gran calidad de los toros de Garcigrande, con dos orejas para cada uno y salida en hombros.

A El Juli -18 temporadas como matador- le sobra capacidad y la competencia le estimula. Además dijo que los toros de Garcigrande son sus predilectos. La corrida de hoy es ideal para el torero: nobles, bravos, con movilidad y las fuerzas justas.

El primero, que flojea claramente,  le encadena, en el centro del ruedo, varios  buneos muletazos. Luego consigue hacer al toro trazar círculos. Mata a la segunda y el Presidente no concede la oreja.

El tercero tiene poca fuerza, con alguna derrota que otra a mitad del muletazo. Una de las veces, engancha al diestro y luego le da otro susto. Gracias a esos momentos de apuro, se valora más su técnica para dominarlo. La estocada, con el habitual salto, le permite cortar su primera oreja.

Cuando sale el quinto, López Simón advierte enseguida que es el único de la tarde que sale huído: el único también, que recibe algo más de castigo en el caballo . Entra al quite López Simón: cita de rodillas y enlaza chicuelinas atropelladas. Replica El Juli con unas zapopinas y la gente brama de entusiasmo. Conduce El Juli con mando las nobles embestidas; al final, una serie de derechazos de mano baja, muy ligados, son lo mejor de la tarde. Por pinchar, se queda sólo en una oreja.

López Simón descubre al segundo pronto. De escasa fuerza, pero gran calidad, le deja hacer todo lo que quiere. El diestro se queda muy quieto, vertical; liga muletazos, con más cantidad que calidad; sufre dos desarmes; recurre a las inevitables manoletinas: primera oreja.

Devuelto el tercero, tan flojo que se queda debajo del caballo, el sobrero no tiene mucha más fuerza. En dos ocasiones, el diestro cita de rodillas y el toro también rueda por la arena: una estampa desairada. Liga naturales, afarolados, circulares invertidos de hinojos: todo el repertorio. Pinchazo y estocada: otra oreja.

Como varios de sus hermanos, el último es una maquinita de embestir, que no para. López Simón da muchos muletazos, algo acelerados. Al final se queda el público en silencio.

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