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‘Quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança’

“Quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança” (Cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), o “De ponent, ni vent ni gent” (De poniente, ni viento ni gente)

Pedro Hermosilla / Historia para un ratico

El segundo dicho nunca lo había escuchado, pero el primero todavía suena de vez en cuando por estas tierras valencianas.

Pero …¿qué tienen los valencianos contra Almansa y contra las gentes de la meseta?

La cosa va de largo, de tan largo como de  1707, concretamente el 25 de abril.

Los últimos años en España estaba reinando un inútil, no es insulto, que conste, sino una definición: Carlos II, llamado el “Hechizado”, porque no había mal que no le alcanzara, ni enfermedad que no coleccionara, ni desastre que no le concerniera.

Bueno, pues don Carlos palmó a la temprana edad de 38 añazos habiendo dejado dos esposas enteritas (una y después otra como es natural) y, como tales, sin descendencia. Cosa que supongo que molestaría (obvio “jodería” evidentemente porque no es el caso) a sus esposas (una detrás de otra), pero sobre todo al país  que dejó sin rey que le reine por vía sucesoria directa. Y ahí se lió el rijostio.

Por una parte don Carlos (si tenéis oportunidad de buscar un retrato de él por internet no os lo perdáis porque es todo un poema) adjudicó el reino a Felipe de Anjou, nieto del mismísimo Luis XIV( Le Roi Soleil, el del “L’État, c’est moi”), que entonces reinaba en una  potencia emergente: Francia. Por otra, Doña Mariana de Neoburgo (segunda, última,  infeliz e insatisfecha esposa de Carlos II) enredó para que el sucesor fuera otro Carlos, éste de Austria como el Rapid de Viene, de tan suculentos recuerdos a la parroquia ché, que por casualidad era sobrino suyo.

La idea del difunto rey era apoyada lógicamente por los franceses, y la de su segunda mujer lógicamente por  los austriacos…a los que se sumaron ingleses, holandeses, prusianos, saboyanos y portugueses con la clara intención de tocarle las narices al Sol…al Rey Sol me refiero. ¿Y los españoles? Pues como siempre, en medio como un jueves  y divididos como un quebrado: unos con uno, otros con otro y la mayoría “no supo o no contestó” como hacemos en las encuestas.

Se buscaron las cosquillas unos a otros (los ejércitos claro) y se las encontraron en la noble localidad manchega de Almansa (famosa por su castillo, por la jartá de jalar que te metes en el restaurante “Los Rosales”-publicidad gratuita en nombre de mi agradecido estómago- y a partir de ese día por la batallita en cuestión).

Curiosamente el ejército del francés lo capitaneaba un inglés: James Fizt-James, duque de Berwick y el ejército Austrobritisholanprusisaboluso lo regía un francés: Henri de Massue, ex Marqués de Ruvigny, más un portugués que andaba por allí y que también quería mandar: Antonio Luis de Sousa, marqués das Minas. Cosas de la historia y de las guerras. Total que los primeros eran más y se entendían todos muy bien y los segundos menos y cada uno de su padre y de su madre.

El tomate que se lía para el próximo artículo, después de la publicidad. Veremos cómo acaba Felipe V colgado del revés como un salchichón en Xátiva.

@pherza71

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(El Mundo)

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