Opinión

Gestos que salvan vidas

Susana Gisbert

Permítanme que insista, como dice el anuncio. Pero voy a dar la lata una vez más con un tema recurrente. Con la esperanza de que de una vez me hagan caso. O no. Pero por intentarlo que no quede. Tal vez les parezca exagerado este título. Eso de salvar vidas con un gesto puede parecer muy peliculero. Pero sigan leyendo y verán como tampoco lo es tanto.

Porque hay gestos capaces de mucho, aunque parezcan pequeños. El otro día, alguien a quien no conozco personalmente me pidió que transmitiera a una compañera que había escrito un artículo sobre víctimas de violencia de género que su palabras habían devuelto la esperanza a una mujer, y que probablemente hubiera salvado una vida. Por supuesto, tras emocionarme, le transmití el mensaje a mi querida compañera, orgullosa en este caso de mi particular misión de Miguel Strogoff. Y ella, por supuesto, me dio rápidamente unas sentidas y emocionadas gracias, que la cosa no es para menos.

Pero si en estos últimos días ha habido un gesto que haya podido hacer mucho, ése ha sido el del cantante Alejandro Sanz. Independientemente de si a una le gusta más o menos su obra, hay que quitarse el sombrero ante tamaña hazaña. Parar un concierto ante miles de personas porque se ha vislumbrado una agresión de género denota tener un par de cataplines y un cerebro muy bien amueblado. Porque ese simple gesto ha supuesto visibilizar una pandemia que mata y veja a muchas mujeres y que parece solo importar a unos pocos.

Con su acción, nos ha dicho a todos que esto no es un problema doméstico, que no se queda entre las cuatro paredes de una casa y que todos podemos y debemos hacer algo. Y ha difundido ese mensaje entre personas en principio ajenas a este tipo de causas. Y, por si fuera poco, eso ha logrado la reacción de otros tantos artistas que han corrido a aplaudir su gesto. Así que me quito el sombrero, señor Sanz. Así se hace.

Y si de gestos hablamos, también me referiré a otros, éste de talante más cercano. Porque este año, la Diputación ha decidido incentivar a todas aquellas comisiones que luzcan en su monumento fallero, o en su casal, banderines y pancartas en contra de la violencia de género. Y ese pequeño gesto es mucho. Si tenemos en cuenta que en las fallas conviven varias generaciones, que hay mucha participación infantil, estaremos transmitiendo este mensaje de repulsa más que en varios programas divulgativos. Si a ello sumamos que nuestra fiestas son punto de atracción de miles de visitantes, de la tierra y también foráneos, españoles y extranjeros, estaremos expandiendo el efecto multiplicador. Y quizás esto mueva más conciencias que cualquier campaña institucional al uso. Que también cuenta, desde luego, pero que como vemos cada día no es suficiente. Como dice mi madre, toda piedra hace pared.

Aprovechemos el tirón del mundo del arte, fallero o no, para luchar contra esta tragedia. Como ya hacen muchos de nuestros artistas, y como deben seguir haciendo. Incluso hay una asociación, Non Stop, de la que ya hablamos en estas mismas páginas, que aglutina artistas y deportistas por esta misma causa.

No me pararé a dar más nombres. Seguro que a todos nos vienen  a la cabeza los de otros cantantes, músicos, actores, bailarines, pintores, escritores, directores de cine, o cualquiera otros artistas, que incorporan a sus obras un mensaje en pro de la igualdad y de condena de la violencia de género. Y esta es la vía. Que todos nos sumemos.

Gracias a Alejandro y a todos los artistas comprometidos a los que representa. Gracias a las fallas y a los falleros. Y gracias a todos los que no dan tregua. Todos sumamos. Y todo lo que podamos hacer es poco. Por ellas. Y por todos. Porque una sociedad libre de violencia de género es una sociedad mejor.

@gisb_sus

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