Valencia

0-3. Los errores condenan al Valencia

Miguel Ortiz

Cae derrotado contra el Athletic de Bilbao en un encuentro que pudo sentenciar antes del descanso

Los errores se pagan caros, carísimos. El Valencia pudo golear al Athletic de Bilbao… y salió goleado (0-3). Se trataba del vigésimo sexto episodio liguero, envuelto en un gran ambiente en Mestalla. No fue un encuentro predominado por las ocasiones pero sí por la efectividad. Los puestos europeos ya están a diez puntos, mucha tela, así que el objetivo es ir partido a partido sin mirar arriba ni abajo.

Al grano. El choque en el feudo de la avenida de Suecia comenzó con mucho respeto, con miedo a ganar. Ambos contendientes desplegaban su juego en la medular, sin profundizar, aunque, pasados los primeros compases, el conjunto blanquinegro comenzó a dar muestras de sus intenciones. Gary Neville sentó a Alcácer para repetir en el once con Negredo en punta y Santi Mina por la derecha. La jugada salió mal.

El atacante madrileño está completamente negado de cara al gol y desespera a la grada. Después de un penalti como un catedral no señalado por Gil Manzano sobre André Gomes, le llegó un balón franco desde la izquierda, perfecto para acomodarse y marcar a placer. El delantero remató al limbo, a las nubes. La afición no se lo podía creer, más de uno se tiró las manos a la cabeza.

Así se llegó al descanso. En la reanudación no cambió el guión, con un Valencia asediando el área de Iraizoz y el Athletic a verlas venir, aunque fue el primero que avisó con un remate de Merino que desvió Alves a córner. A partir de ahí, los locales quemaron sus naves y Negredo fue reemplazado tras estrellar un cabezazo sobre un defensa.

Alcácer cogió el testigo y el de Torrent tuvo el triunfo en sus botas. Tras realizar un control sólo a su alcance, de espuela, se plantó solo ante la portería y cuando la grada ya cantaba el tanto, el guardameta visitante hizo la parada de la tarde. Ahí se acabó el Valencia, se desfondó, y la defensa fue una verbena.

El cuadro rojiblanco ‘vació’ Mestalla en siete minutos; fue el tiempo que le costó matar el partido. Un centro desde la derecha sin ninguna intención encontró a Merino quien marcó a placer completamente solo en el punto de penalti. Poco después fue Muniaín quien entró en el área como quiso y fusiló a Alves. Y en el minuto 80, ‘Air’ Aduriz, finiquitó el marcador con testarazo de los suyos tras un saque de esquina.

El Athletic no mereció tanto premio pero castigó con dureza al Valencia, que vuelve a la cruda realidad.

@Miguelortiz1974

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(El Mundo)

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