Cultura

Antonio Machado, el poeta más universal del 98

Se cumplen 77 años de la muerte del autor de “Campos de Castilla”

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MH.- Cuándo se cumplen 77 años de la muerte del más joven representante de la Generación del 98, repasamos la vida y la obra, modelo único de sencillez y sobriedad de su mensaje poético, de Antonio Machado Ruiz, el autor de su época más leído todavía hoy en nuestros dias.

Nacido en Sevilla en 1875, su inspiración más madura es netamente castellana, aunque su infancia en la ciudad hispalense tuvo una gran repercusión en su obra y muchos de sus versos reflejan esta época de su vida, como los que abren su celebérrimo “Retrato”: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,/ y un huerto claro donde madura el limonero”.

Su obra inicial se inserta en el movimiento modernista, aunque evolucionó hacia un simbolismo con rasgos románticos. Además de la poesía, también desarrolló otros estilos como la prosa y el teatro, y trabajó como profesor de francés en Institutos de Segunda Enseñanza. Su dedicación a las letras castellanas le convirtió en uno de los poetas españoles más universales del siglo XX.

La muerte de su esposa que tenía sólo dieciséis años frente a los más de treinta del poeta, siempre le acompañará en su soledad y en las tierras castellanas de Soria que tan bien cantará en sus versos. Después se va a Segovia y de allí a Madrid.

En 1927 ingresó en la Real Academia, y en 1928 conoció a su segundo gran amor: la poetisa Pilar de Valderrama, con la que mantuvo relaciones secretas durante años y de la que apenas se hablaba por ser una mujer casada.

Tras vivir en Sevilla, Madrid, París, Soria, Segovia o Baeza y habiendo sido convencido republicano, en 1939, al final de la Guerra Civil, fue evacuado a Valencia y de allí a Barcelona.

Huyendo de las tropas de Franco, pasó con su madre el Pirineo a pie hasta la localidad francesa de Collioure, donde falleció al poco tiempo de su llegada, el 22 de febrero de 1939. Su madre murió a los 84 años, tres días después que su hijo, haciendo cierta la promesa que hizo en el camino al destierro: “Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio”.

Machado era un hombre sencillo y modesto. La meditación, la lectura y los paseos eran el eje de su vida. Su obra refleja la gravedad de su temperamento. Sus lecturas fueron las típicas de los hombres del 98: los filósofos alemanes Kant, Nietzsche, Schopenhauer y el filósofo vitalista francés Henri Bergson.

Expresó su credo poético en la frase “¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán la espada, famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada”.

Repudiaba el afán de distinción y aristocracia del modernismo. Por eso prefirió buscar el espíritu y las formas métricas de la tradición popular, más cercano al espíritu de la generación del 98. Su poesía es fruto de una honda emoción humana. Rechazaba el empleo de imágenes en función más conceptual que emotiva.

Su poesía es un íntimo monólogo: “Converso con el hombre que siempre llevo conmigo”. Fue un auténtico intelectual, aunque de profundidad e ironía humilde. Su poesía es intimista y libre de todo patetismo y retórica. Es como un romántico, pero no en la forma exaltada de los románticos del XIX: “Soy romántico de forma clásica”.

En su métrica abundan las rimas asonantes; tiene preferencia por la forma popular: romance, cantar, copla. La expresión siempre se ajusta al fondo temático del 98: emoción, dolor, nostalgia, tristeza. En la forma: sobriedad, sencillez, contención. Es una poesía densa y profunda como pocas. Su poesía elimina toda metáfora hueca y todo lo decorativo y queda reducida al más puro y auténtico lirismo.

En 2006, el prestigioso hispanista irlandés Ian Gibson publicó un extenso trabajo sobre la vida y obra del poeta:“Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado”.

Obra poética

La obra de Antonio Machado es fundamentalmente poética, a pesar de las incursiones en el teatro, siempre básicamente poético, y en el ensayo, siempre con un tono bastante lírico. Su primer libro es

-Soledades (1903). Poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea.

-Soledades, galerías y otros poemas (1907). Es la obra anterior aumentada. Tiene alguna influencia modernista, pero ya con el tono intimista que caracterizará toda la poesía de Machado.

-Campos de Castilla (1912). Consideración poética de un paisaje castellano humanizado de “la España que bosteza” junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. Es su obra cumbre. La blanda melancolía de Soledades se torna aquí en emoción austera y viril. Esta obra presenta de modo trágico la visión de la España negra de los hombres del 98: ‘A orillas del Duero’, ‘El Dios Ibero’, ‘La tierra de Alvargonzález’, ‘Campos de Soria’.

Coincidiendo con la reflexión acerca de España de los autores del 98 y a raíz de su encuentro con el paisaje de Castilla, el poeta se vuelca hacia la naturaleza y hace, a partir de ella, una reflexión sobre la realidad española a la que, como los demás autores del noventa y ocho, aspira a cambiar.

“La tierra de Alvargonzález” es un impresionante romance que cuenta cómo unos labriegos, envidiosos de su hermano pequeño, matan a su padre impulsados por la codicia. En el XIX, el poeta y dramaturgo romántico Duque de Rivas (1791-1865) fue el primero en incorporar el romance castellano en la lírida. Machado es el continuador de este estilo, lo mismo que Lorca más tarde. El protagonista de este romance es, más que las negras figuras de los Alvargonzález, el paisaje castellano.

“Campos de Soria” es un inmenso poema sobre las altas tierra castellanas. Junto a la visión de los anchos campos castellanos, hay un gesto pensativo, de dolor, de duda y de fracaso. Más tarde, cerca de la Guerra Civil (1936-1939), otro poeta continuador de Machado, Miguel Hernández, verá estos campos lleno de fe.

-Páginas escogidas (1917)

-Nuevas canciones (1914). Continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. Siguen las descripciones de Castilla y sus tierras áridas; pero ahora utiliza Machado formas populares ágiles, cercanas a la poesía popular. Su forma es sentenciosa y recoge la forma del cantar popular que luego seguirán Lorca y Alberti en la generación del 27.

-Poesías completas (1928 y 1933)

-De un cancionero apócrito (1937). Meditaciones en prosa de carácter filosófico y poético, reminiscencias de lecturas de Kant, Bergson y Schopenhauer.

-Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936). Colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX.

-Prosas dispersas (1893-1936) (2001).Un volumen que recoge cartas y escritos inéditos de la más variada índole.

Obra dramática

Antonio Machado escribió algunas obras de teatro junto con su hermano Manuel Machado. Son obras escritas casi todas en verso. Su dramaturgia permanece dentro de los límites del teatro comercial del momento.

-Desdichas de la Fortuna o Julianillo Valcárcel 1926)

-La duquesa de Benamejí (1932)

-Juan de Mañara (1927)

-Las Adelfas (1928)

-La Lola se va a los puertos (1929)

-La prima Fernanda (1931)

Tras la muerte de la amada, la imagen de ésta no se conserva para siempre en el espejo de la memoria; el tiempo desgasta el recuerdo; ya no se puede evocar a la amada. La memoria es un espejo muerto, un espejo convertido en cristal que no retiene ni refleja nada. Un día, otros ojos, detrás de los cristales de otra ventana, resucitan la imagen y el color olvidados.

-Cuando murió su amada pensó en hacerse viejo en la mansión cerrada,

solo con su memoria y el espejo donde ella se miraba un claro día.

Como el oro en el arca del avaro, pensó que guardaría

todo un ayer en el espejo claro. Ya el tiempo para él no correría.

Mas pasado el primer aniversario, ¿cómo eran –preguntó– pardos o negros, sus ojos? ¿Glaucos?… ¿Grises? ¿Cómo eran, santo Dios, que no recuerdo?

Salió a la calle un día de primavera y paseó en silencio

su doble luto, el corazón cerrado…

De una ventana en el sombrío hueco vio unos ojos brillar.

Bajó los suyos y siguió su camino… ¡Como esos!

Para amar hay que olvidar primero el objeto amado y, después de olvidado, es menester crearlo desde dentro. El amor es sagrado olvido; el olvido es “mano creadora” del amor. El verdadero amor nace del sentimiento de ausencia:

Escribiré en tu abanico: te quiero para olvidarte, para quererte te olvido.

Sus frases

Estas fueron algunas de sus citas más célebres:

“En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da”. (sobre el saber)

“Aprende a dudar y acabarás dudando de tu propia duda; de este modo premia Dios al escéptico y al creyente”. (sobre la duda)

“En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”. (sobre la política)

“La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés” (sobre la verdad)

“Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas” (sobre el hombre)

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. (sobre la muerte)

“La carencia de vicios añade muy poco a la virtud”. (sobre la virtud)

“La alegría consiste en tener salud y la mollera vacía” (sobre la alegría)

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