Opinión

Dignidad

Juan Enrqiue Daroqui

Juan Enrique Daroqui/Economista

La dignidad es la cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. La dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares por el solo hecho de ser persona. Por eso vale mucho y la mayoría no solo queremos tenerla sino también no perderla.

Queremos tener un trabajo digno, con un salario también digno. Vivir en una casa digna y que nadie nos pierda el respeto. Pero hay que ver lo fácil que es perder la dignidad ante el dinero. Y no solo la dignidad personal sino también la dignidad colectiva.

Tras enterarse de las cosas que han hecho algunos, ¡qué fácil es perderles el respeto!.

La cantidad de políticos que eran muy dignos, o eso creíamos, y a la que han podido sacar dinero de comisiones, mordidas y chanchullos han mandado la dignidad a paseo y han puesto la posición del egipcio. Pero hasta que los han pillado han aguantado el tipo, incluso echándole mucho morro, se hacen los ofendidos y dicen a los cuatro vientos que ellos no saben nada, que nada tiene que ver con ellos, hasta que un juez les explica que no cuela lo que están diciendo. A todos se nos ocurren ejemplos ¿verdad?.

Pero no solo políticos, empresarios y banqueros también son muy dados a perder la dignidad por la pasta, basta con ver al señor Blesa o al señor Rato como han tirado su dignidad por el desagüe por el dinero. Y quizá se pueda entender que alguien que está necesitado haga cosas indignas para conseguir algo con lo que sobrevivir pero, estos tipos que están ya forrados de por sí, son de lo peor que puede haber.

Y, como decía, el dinero no solo hace perder la dignidad individual, la colectiva también. Resulta que ha visitado Italia en misión comercial una delegación iraní con miles de millones de euros en el bolsillo. ¿Y que ha hecho el gobierno italiano?, pues para no ofenderlos tapar con cartones las estatuas, de mármol, que muestran cuerpos desnudos. No sea que al ver una venus desnuda se les vayan las ganas de invertir en Italia. ¡Increíble!.

Está claro que cuando viene una visita a nuestra casa no hemos de ofenderla, que hemos de respetar su cultura y sus costumbres, pero también ellos han de respetar las nuestras. Porque resulta que estas visitas que no quieren ver estatuas desnudas, o no quieren que se sirva vino en las cenas a las que asisten, cuando vamos nosotros a visitarlos también hemos de respetar sus costumbres y ellos se pasan las nuestras por el forro. Parece que siempre hemos de ser nosotros los “respetadores” y ellos los “respetados”.

También nuestro gobierno se bajó los pantalones hasta los tobillos cargándose la justicia universal para que el gobierno chino no se enfadase. Adiós dignidad adiós.

¿Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra?, a saber.

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