Opinión

Vaya democracia tenemos

Juan Enrique Daroqui/ECONOMISTA

En realidad quería decir vaya mierda de democracia que tenemos. Siendo políticamente correcto podría haber puesto vaya birria, o vaya chapuza u otra cosa más fina, pero creo que lo que he puesto es lo que más le pega, una mierda.

Winston Churchill parece ser que dijo que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pero es que hay democracias y democracias, y la nuestra debe ser la más mala de las menos malas, vamos, lo que viene siendo una mierda de democracia.

Lo que tenemos aquí es una partitocracia oligárquica donde los partidos políticos, que ni ellos mismos son democráticos, hacen y deshacen a su antojo, para arañar el máximo poder posible. Forzando las leyes o los reglamentos lo que haga falta si les va bien a sus intereses (véase Podemos).

Eso sí votamos, cuando nos convocan, a unas listas cerradas que los partidos políticos nos proponen, pero resulta que luego el elegido no es el partido, es el señor al que el partido ha puesto en la lista, y si algún señor de esa lista decide cambiar de bando, pues puede que tu voto se vaya a quien no querías. O que después de confeccionar la lista, se den cuenta que va un chorizo en ella y no puedan sacarlo ni a patadas (véase PP).

Un claro ejemplo del cambalache que son capaces de montar es lo del parlamento catalán, donde para que el señor Más se apartara, dos diputados de la CUP, o de las CUP (que no se bien si es singular o plural el artículo) se han pasado a JxS para que el señor Puigdemont sea investido presidente.

Dos miembros electos de un partido antisistema, antieuropeo, antieuro y no sé si anti algo más, se van a una extraña coalición, mezcla entre la derecha catalana burguesa y la izquierda republicana, ambos europeístas, como precio del “paso al lado” de Más. Y los que votaron CUP que se aguanten si no les gusta. O que se jodan (que hoy estoy malhablado).

Y es que nuestra ley electoral es lo que tiene. Que a unos les cuesta un escaño diez veces más que a otros, o que sin tener mayoría en votos tengan mayoría en escaños, o que teniendo más votos se tengan menos escaños. ¿Cuándo cambiará esto?. Pues esta legislatura sería un buen momento si no tenemos elecciones de nuevo en tres meses. Pero no espero nada.

Y encima nos dicen que lo de “hacienda somos todos” es sólo un eslogan. Que si alguien defrauda a hacienda no nos roba a todos, solo nos roba a los pringados que tenemos una nómina, o a los autónomos, o a los que tienen un pequeño negocio. A los que tienen que ir a la sanidad pública, y a los que llevan a sus hijos a colegios públicos, que ven como cada vez están peor ambas cosas. Los que acuden a la “regularización fiscal” o que tienen cuentas en Suiza, o SICAVs u otras cosas así están encantados de que solo sea un eslogan.

Lo dicho, una mierda.

@Rutiguer_JED

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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